Han sido muchas las veces en las que os he comentado que una gran parte de mi tiempo lo dedico a buscar nuevos libros. Foros, webs, blogs… ¡Todo vale! No obstante, una de mis fuentes más consultadas es, desde siempre, la web de Amazon, pero la versión inglesa (o americana); es decir, consulto libros en inglés que tengan cierta pegada. Siempre me llamaron la atención los libros de Jojo Moyes ya que siempre se encontraban entre los más vendidos. En concreto este, Yo antes de ti, siempre se encontraba en los puestos más altos. La pena es que sus libros, como muchos otros, no estaban traducidos al castellano. Así que, cuando hace unos días vi que Yo antes de ti ya lo estaba, no tardé demasiado en hacerme con él.

Para que os hagáis una idea, yo pensaba que Jojo Moyes era una especie de Marian Keyes en potencia, por lo que esperaba la típica novela chick-lit, desternillante, atrevida, tierna y un poco de andar por casa. Evidentemente, no me había leído la sinopsis de la novela. Igual si lo hubiera hecho nunca hubiera leído este libro, la verdad. Lo que está claro es que nunca me hubiera esperado el tipo de novela que he tenido la oportunidad de leer.

A partir de aquí, os aviso que vendrán unos centenares de spoilers así que, si os tienta leerlo, os aconsejo no seguir adelante. Por lo general, os diré, a modo de mini-reseña, que yo no os recomiendo leerlo (sobre todo a ti, Nicanlanu) . Ya no es solo por la temática, si no porque no me ha gustado, simple y llanamente.

[… Y AQUÍ EMPIEZAN LOS SPOILERS]

Para seguir con la reseña, os recordaré dos títulos que se me han venido mucho a la mente leyendo este libro de Jojo Moyes: Un refugio para Clara de Marta Estrada y un Siempre el mismo día de David Nicholls. Si me seguís y recordáis un poco las reseñas, sabréis que ambos libros tuvieron una valoración bastante desigual: mientras que el libro de Nicholls me encantó, aún siendo muy muy triste, el de Marta Estrada me dio un poco de dentera. No me gustan los libros que tratan de personas enfermas o impedidas físicamente. Soy muy aprensiva y, sinceramente, no me resulta agradable pasar mi tiempo libre pensando en esos asuntos. Eso no quiere decir que no me emocione o que no valore el espíritu de superación de estas personas. No obstante, si la novela va por esos derroteros, prefiero pasar.

Moyes, con un poco de mala baba, inicia Yo antes de ti al estilo Calle Dublín, es decir, con un protagonista machote, guapote, triunfador, sexualmente activo. En pocas páginas, tamaño adonis se encuentra en una silla de ruedas, tetrapléjico y sin ganas de vivir. Pero eso es quedarse corta. No solo sin ganas de vivir, sino dispuesto a morir. El típico caso que leemos en los periódicos sobre la eutanasia, para entendernos.

Luego, aparece una chica, pizpireta, alegre, que trata durante todo un libro de hacerle cambiar de opinión. La chica se enamora de él, desde su silla de ruedas él le cambia la vida a ella y ella, en parte, también se la cambia a él… Lo anima. De hecho, todo hace presagiar que él cambiará de opinión y que superará su situación gracias al amor y todas ese tipo de cosas.

Pero como imaginareis no es así, y aquí viene [EL GRAN SPOILER], él pasa de la chica y de sus sentimientos y decide morir, y de hecho muere. Aquí entra a colación Siempre el mismo día de David Nicholls. También era un libro triste. Pero un libro triste… bueno.

A ver, no estoy en contra de los finales no azucarados. Es decir, como en la vida, muchas cosas acaban bien y otras acaban mal. Es triste que un personaje importante de una novela termine palmándola al final, pero muchas veces tiene su explicación, o es mínimamente tolerable al menos. Tampoco es que esté en contra de la eutanasia. Entiendo que una persona que es 100% dependiente tenga ciertas ganas de quitarse del medio, aún teniendo “ciertas ilusiones” en su vida.

Con todo esto, lo que os quiero decir es que los motivos por los que no me ha gustado Yo antes de ti no tienen nada que ver con que yo tenga cualquier tipo de objeción hacia la eutanasia o con que no acabe bien (en el sentido de que es un libro triste). No me ha gustado porque me siento ENGAÑADA y porque aprecio cierto grado de mala uva por parte de la autora. ¿Por qué querría un autor tener mala uva?, os preguntaréis. Pues no sé, serán cuestiones de marketing que desconozco. A lo mejor a ciertas personas les gusta dejar a la audiencia traumatizada, frustrada y sin esperanza… para que se hable de un libro. O a lo mejor solo quería convertirse en una defensora a ultranza de la eutanasia-por-que-sí.

El hecho irrefutable es que durante todo el libro piensas que el protagonista, Will, cambiará de opinión; que se enamorará de su cuidadora, Lou; y que serán más o menos felices. De hecho el 80% del libro son intentos de la chica por hacer que él desista de su propósito de morir, y juro por Snoopy que hay una progresión positiva por parte del chico, y rejuro por lo que queráis que todo presagiaba lo mejor. Pues, en un momento anticlímax total; cuando parecía que todo era perfecto, en una noche estrellada en una playa de las islas Mauricio; cuando ella le declara su amor; él no solo no le declara el suyo, sino que reitera que sigue pensando quitarse del medio… ¿Se puede ser más cortapunto? Y encima, en ningún momento le dice que la quiere… Le deja mucho dinero, eso sí, y le reitera en una carta final (absurda) que es maravillosa, que tiene mucha vida por delante… Vamos, que ni la quería… Toda la novela engañados: personajes, lectores… ¡todos!

A ver, que si esta señora sabía que el hombre finalmente iba a morir, no por un accidente, sino por decisión propia… ¿¡No podía haber dado alguna pistita?! No sé, ¿algo que nos preparara el cuerpo; que nos indicara que sí, que lo más seguro es que cambiara de opinión, pero que había una gran probabilidad de que finalmente palmase? ¿Hay que hacer sufrir de esta manera al personal, y dejarlo con el corazón encogido, de madrugada, y totalmente horrorizado?

No, no. Estas cosas no se hacen… ¡Qué mal!

Así que la pelota está en vuestro tejado. Yo lo he pasado muy mal con este libro, sobre todo en lo que respecta al desenlace. Me ha parecido horrible y una lectura que, de verdad, no recomiendo para nada. Muy desagradable todo y, si se sacara algo positivo del asunto, pues mira… pero ni eso. Así que, a otra cosa, ¡mariposa!