Comentar el final de una saga es, desde luego, algo complicado, y supongo que tiene que ser el triple de difícil para un escritor culminar una. Lo extraño del asunto es que, con excepción del Señor de los Anillos, creo que ha sido la única saga que he tenido el gusto leer de corrido. Es decir, la mayoría de las veces, había que esperar cerca de un año para que apareciera el siguiente libro; otras veces, no había traducciones disponibles para los siguientes volúmenes y, otras, el escritor estaba totalmente missing llevando a cabo series y videojuegos.

En este sentido, la Saga Distritos de Suzanne Collins me ha resultado extrañamente corta. No me ha tomado ni dos semanas desgranar los tres libros que la componen y, en general, me ha gustado (creo que la historia ha quedado, más o menos, cerrada) pero en lo más profundo de mi cerebro,  sigo queriendo más. No en el sentido de pena porque se acabe, ya que creo que no hay mucho más que rascar, sino en el sentido de que, en definitiva, aunque ha resultado una lectura emocionante y adictiva, de alguna forma, no creo que sea una historia que llegue a marcarte, como, sin duda, han hecho en mí muchas de las sagas que he tenido la oportunidad de leer.

Quizás haya sido la falta de espera y, por consiguiente, la falta de idealización de la historia. No lo sé, pero no me ha llegado a calar del todo. Eso no significa, por otra parte, como digo, que no me haya gustado o no la recomiende. Es, simplemente, algo que quería compartir con vosotros ya que, quizás, a muchos os haya ocurrido lo mismo.

Sin duda, os habréis dado cuenta que le he otorgado al Sinsajo tres estrellas y media. Es, quizás, porque me parezca que, de los tres, es el más flojo de la saga. Quizás sea porque, en mi opinión, creo que el libro debería haber sido más extenso. A diferencia del segundo, el comienzo no es del todo aburrido, hay una serie de acontencimientos que se van sucediendo que, al fin y al cabo, no sé si tienen una importancia extrema… Lo que sí está claro es que, en un momento determinado, casi al final del libro, te dices (por lo menos yo lo hice): ¡falta menos de un cuarto del libro, no se vislumbra el final, y aquí tienen que pasar muchas cosas antes de que acabe! ¡Muy poco libro queda y aquí no pasa nada!

Y es exactamente lo que ocurre. El final es muy precipitado y, por muchos momentos, un poco ilógico. Es algo que le pasa a muchos finales de saga. Por ejemplo, en mi opinion, Stephenie Meyer se cargó una maravillosa saga y a unos espléndidos personajes en un libro: el último. No creo que Suzanne se cargue nada pero tampoco ha salido airosa de ello como (siempre pongo el mismo ejemplo) J.K. Rowling.

Os comento lo que creo que ocurrió: Collins, desde el libro uno, sabía como iba a acabar el asunto. Sobre todo, en cuestión del trío amoroso, creo que desde el segundo libro, es bastante notoria cuál será la decisión de Katniss (si es que se decidía a tomarla). Pues bien, en este sentido, el libro termina como debería terminar pero… ¡es todo tan rápido! Se dan tan por hechas tantísimas cosas que da un poco de pena que todo acabe tan atropelladamente. En el caso del trío amoroso, dejando el mínimo romanticismo que ya existía a una simple frase… Creo que los protagonistas merecían algo más. Es como si a la escritora hubiera ido al editor con tres cuartos del libro escritos y le hubieran dicho: “Increible Suzanne pero hay malas noticias: sólo puedes escribir 100 páginas más” Y ella hubiera luchado con todas sus fuerzas por conseguir, por lo menos, un epílogo de menos de 3 páginas para, en mi opinión, emborronar más el asunto.

Lo admito: No me ha gustado el final aunque, también, soy consciente de que lo podría haber hecho mucho peor. Esta señora necesitaba un libro más para terminar esta historia y no le han dejado (me contento con eso).

No obstante, hay algunas cosas que sí me han gustado. Sobre todo el hecho de que no es un final edulcorado. Es decir, en la vida no siempre todo sale bien por lo que, en la literatura juvenil, tampoco debe ser así. En una revolución, como la que se nos narra en este último libro, se gana pero, también, se pierde, por lo que, en algunos aspectos, el final es un tanto agridulce (por lo menos para mí, no sé para los protagonistas ya que se toca el tema bastante rápido). Sin embargo, le da cierto realismo y va con la historia. No se puede pasar de Mordor a Ponyland en décimas de segundo, y eso se agradece.

También, Collins se esfuerza mucho en destacar todo el asunto de la revolución. Quizás, en este libro, es a lo que más importancia se le da, en el sentido de que, una vez se resuelve todo ese asunto, la historia empieza a correr los 100 metros lisos. Me pregunto si más allá de la historia de amor juvenil, el libro pretende marcar un antes y después en lo que a literatura para jóvenes se refiere, anteponiendo la revolución, la lucha, los principios, a la historia teen. Supongo que es un objetivo muy loable pero no sé si, finalmente, llega a conseguirse. Es decir, en los colegios se seguirá recomendando leer Rebelión en la granja, 1984 o Un mundo feliz para ilustrar ciertos temas. Aunque, también, se agradece que en la literatura juvenil se busque algo más que entretener… ¡Educar!