Como os habréis dado cuenta, sigo con el Capitán Alatriste y sus aventuras, y, aunque hace ya un tiempo que lo terminé, no ha sido hasta ahora que he tenido tiempo para actualizar este modesto blog.

La crítica de hoy es complicada. Muchos, algunos lectores de este blog, me recomendaron encarecidamente Limpieza de Sangre. “Si te gustó la primera parte, más te gustara la segunda. Va de La Inquisición y de aspectos oscuros de nuestra historia“, me dijeron. Puedo decir que Limpieza de Sangre me ha gustado, pero sólo en el sentido en que quiero continuar leyendo la saga del Capitán Alatriste. Sinceramente, no ha sido un libro que me enganchara aunque, reconozco que tampoco me ha disgustado. Como os he dicho, la crítica de hoy será complicada.

No acierto muy bien a decir lo que me ha gustado, por lo que concretaré lo que no me ha gustado.

En primer lugar, está la historia. No es mala en sí pero, en cierto sentido, creo que no tiene la entidad suficiente para ser la historia principal de un libro, en cualquier caso, hubiera estado bien como una trama secundaria. Veréis, no pongo en duda que es transcendental porque pone en la palestra la vida de uno de los personajes protagonistas (y no spoileo nada) y que nos muestra cómo es la vida de las gentes del Siglo de Oro, la crueldad e impunidad de la Inquisición, etcétera, etcétera, etcétera… Pero he tenido la sensación de que la historia era demasiado simple, demasiado corta y, por razones propias del narrador, bastante evidente. Para combatir esto, tengo la sensación de que el escritor, rellena, rellena y rellena, hasta alcanzar las páginas de un libro estándar y poco más. Es como si te contaran el cuento de Caperucita en mil páginas y que los pensamientos de la niña (repetidos una y otra vez, por cierto) o una momentánea crisis de conciencia del lobo fueran lo más interesante del asunto. Encima, sería Caperucita la que narraría la historia, después de que hubiera pasado todo, por lo que desde el principio sabrías que no llega a ser comida por el lobo, es decir, todo se vuelve menos emocionante.

Pues, a mi modo de ver las cosas, así es Limpieza de Sangre, una pequeña historia hecha grande a base de repeticiones. Disfrutas, simplemente, porque Pérez-Reverte sabe escribir y por el decorado que rodea la historia porque, con respecto a esta última, personalmente, ni frío ni calor.

Muchos diréis… “¿Y qué tiene de malo? Esta bien eso de ahondar en la psicología del personaje, conocerlo mejor,…” Y yo, sin duda os diré: “¡Por supuesto!“. Pero es que la primera parte era tan dinámica, tan de aventuras, tan emocionante, que no pega para nada que tenga esta continuación tan… diferente. Y, del mismo modo, si todo el relleno que mete Pérez-Reverte para construir el libro fuera sustancial y primoridal, no pondría yo tantas reticencias pero es que, a mi entender, muchas partes del libro son repeticiones, pura paja que podría haberse quitado de un plumazo.

Aún así, espero que el siguiente libro me deje mejor sabor de boca… ¡Todavía conservo la esperanza de que esta saga terminará enganchándome!