Hace algunos días, aunque, actualmente, estoy leyendo otro libro, me dio por echarle un ojo a “El túnel” de Ernesto Sábato, uno de los libros que compré, de segunda mano, por internet. Desde el primer momento me enganchó y, debido a que es bastante asequible, en cuanto a páginas, en un par de días lo he terminado.

He de confesar que, desde el principio, no sabía con qué tipo de libro me iba a encontrar. Supongo que ya lo he dicho infinitud de veces pero, de vez en cuando, suelo hacer búsquedas de internet, acerca de libros sobre temas concretos. “El túnel” siempre estuvo entre los títulos de esas listas pero, no sabía a cuál de ellas, en concreto, pertenecía. ¿Era la de libros de amor? ¿Pertenecía a los que enganchaban? ¿O a los de terror? Aún ahora, no sé donde clasificarlo. Quizás en las tres categorías.

El túnel” me ha recordado  mucho, en cuanto a estilo, a “El extranjero” de Albert Camus. De hecho, parece ser que el escritor argelino se inspiró en los relatos de Sábato para algunas de sus obras. Como el libro de Camus, es un relato corto, directo y vibrante. No obstante, su “supuesta” simpleza formal, encierra un fondo psicológico y emocional bastante importante. En este sentido, me da un poco de miedo analizar este tipo de libros. Corro el riesgo de quedar como una estúpida que no ve más allá de sus narices. Sin embargo, como con todos los comentarios de los libros que leo, intentaré abordarlo de la manera más honesta posible. Vamos allá.

El tunel” de Ernesto Sábato es un libro que nos narra una historia de amor que termina en tragedia. Cuento cómo termina porque, desde el principio, el narrador (el protagonista) nos avisa de cómo acabará la historia. Se trata de un amor muy peculiar, donde los celos, la falta de confianza y la inseguridad tienen demasiado peso. Lo que más me ha gustado del libro es el ritmo ‘in crescendo’ del que está dotado. Al principio, la narración simula a las palabras de un entomólogo. El tono es aplacado, conciso, racional… No obstante, a medida que avanza el libro y se va mascando la tragedia, el libro se vuelve oscuro, frenético, delirante,… la personalidad y estado de ánimo del protagonista-narrador se plasma especialmente en el uso del lenguaje y las pausas. El final es realmente agobiante.

Os recomiendo su lectura, es corto, emocionante, bien escrito y hace pensar… Os dejo, como muestra, (intentaré hacer ésto más a menudo) uno de sus textos. Me llamó especialmente la atención.

“LOS CRÍTICOS. Es una plaga que nunca pude entender. Si yo fuera un gran cirujano y un señor que jamás ha manejado un bisturí, ni es médico ni ha entablillado la pata a un gato, viniera a explicarme los errores de mi operación, ¿qué se pensaría? Lo mismo pasa con la pintura. Lo singular es que la gente no advierte que es lo mismo y aunque se ría de las pretensiones del crítico de cirugía, escucha con un increíble respeto a esos charlatanes. Se podría escuchar con cierto respeto los juicios de un crítico que alguna vez haya pintado, aunque más no fuera que telas mediocres. Pero aun en ese caso sería absurdo, pues ¿cómo puede encontrarse razonable que un pintor mediocre dé consejos a uno bueno?”