Últimamente, estoy leyendo mucha novela de misterio, a pesar de que, admito, no es ni de lejos mi género favorito. No es que no me guste lo policiaco, o los crímenes, o el suspense… Es, más que nada porque, por lo general, al igual que me pasa con el terror, las novelas de misterio no suelen sorprenderme. Desde bastante pronto, a mi pesar, suelo descubrir quién es el asesino, y, claro, así, la cosa suele perder mucho. Os preguntaréis por qué no me dedico a resolver crímenes, en vez de leer y reseñar libros… A estas alturas de la película, hasta yo misma me lo pregunto.

El caso es que, hace unos cuantos días, me ofrecieron la posibilidad de leer anticipadamente El libro de los espejos, la primera novela publicada en español del rumano E. O. Chirovici, todo un superventas en su país de origen. La verdad es que el libro tenía muy buena pinta, y venía precedido por un montón de buenas críticas. Ya sé que os digo muchas veces que, a pesar de todo, no hay que fiarse mucho de este tipo de cosas. Sin embargo, la novela me enviaba buenas vibras, así, que dije acepté. A los pocos días, como os comenté por Facebook, tenía en casa mi ejemplar anticipado junto a un espejito muy coqueto de regalo (¡¡ainss!! ¿os he dicho ya que me encantan estas cosas?)

 

 

El libro de los espejos de E. O. Chirovici es una buena novela. No, no. No paséis de largo ante la frase anterior. Leedla de nuevo. Sí, es una buena novela. Con todas las letras, y lo pondría en grande, en rojo y en negrita si no fuera porque, con ello, me cargaría el diseño del blog. Es una buena novela, y, como suele pasar en estos casos, puede gustar a cualquiera que sepa apreciarla, independientemente de modas, géneros favoritos, aplausos y crítica. Es honesta, directa, está muy bien escrita y engancha muchísimo. En ciertos momentos me ha recordado muchísimo a Auster, por la cadencia narrativa que gasta Chirovici, tan natural, que hace pensar que escribir una novela es tremendamente fácil; cuando lo realmente difícil es escribir así.

Como habréis leído en el resumen que siempre encontráis al principio, El libro de los espejos es una novela de misterio que comienza con la misteriosa aparición de un prometedor manuscrito. La historia que se narra en él no solo engancha al lector, sino a una serie de personajes (un agente literario, un periodista y un policía) que intentarán desenterrar  la verdad sobre un trágico suceso que tuvo lugar la víspera de Navidad de 1987 . De este modo, el libro se vértebra en tres partes, con diferentes narradores y puntos de vista, que, sin ningún lugar a dudas, es uno de los grandes aciertos de este libro. La manera fragmentada de situar la historia, desde diferentes enfoques, con sus respectivas personalidades, es lo que permite a esta novela de Chirovici llegar a ser mucho más que una novela de misterio o de suspense. Es un libro que ahonda en la subjetividad del individuo, en la eterna búsqueda de la objetividad y la verdad, y, sobre todo, una verdadera disertación sobre la memoria y sus estragos.

Decía Proust que el recuerdo de las cosas pasadas no es necesariamente el recuerdo de las cosas tal y como ocurrieron - , y, precisamente, en esta tesis se sustenta el libro de Chirovici. La memoria puede ser manipulada, tanto externamente como por nosotros mismos; también puede perderse de repente y no volver a ser encontrada nunca jamás; y de todos los tipos de memoria, o de ausencia de ella, se nos habla en El libro de los espejos. A lo largo de la novela, como una especie de compendio sobre la materia, aparecen diversos ejemplos que demuestran cuán importantes y volubles son nuestros recuerdos: desde el chico que pierde la memoria de manera traumática, hasta el anciano que se ve abocado el alzheimer. Chirovici hace una increíble retrato de la memoria como una dualidad frágil y poderosa con entidad propia.

Por otro lado, la historia en sí también está bastante bien. Últimamente, en esto del misterio y el suspense, parece que lo se estila son las tramas hiperdinámicas, cargadas con cientos de giros argumentales que, a veces, te vuelven loca. Afortunadamente, esto no ocurre en el libro de Chirovici. Al igual que en el resto de la novela, la historia de El libro de los espejos es natural, franca y bastante sencilla, lo que no le resta, para nada, interés. De hecho, no descubres qué pasó realmente hasta el final y, esto, como comprenderéis, en lo que a mi respecta, es bastante importante. Todo está muy bien hilado, de manera coherente y honesta.

Reconozco que El libro de los espejos me ha sorprendido gratamente. Al principio, os hablaba de buenas vibraciones. No sé si se deberá a ellas que este libro haya tenido tanta aceptación por mi parte. El caso es que me gustan los libros así. Igual son un poco sobrios, a lo mejor pecan de no ser demasiado pretenciosos, sin embargo, narran todo con una naturalidad, con un sentido del tempo tan especial, que te cautivan. Ya no es tanto la historia en sí — que también — sino la forma de narrarla…

Así que, si estás cansado de las típicas novelas policíacas, pero te apasiona el género, y buscas un buen libro, interesante y que te enganche… estás ante un buen candidato. No perderás el tiempo y no se te irá de la memoria. ¡Asegurado!