El baile de las luciérnagas de Kristin Hannah es una novela que viene precedida por el enorme éxito de El ruiseñor, la última de la autora y todo un éxito en cuanto a ventas. Aunque sea principalmente conocida por esta última, lo cierto es que la carrera de Hannah viene de lejos; ha publicado más de veinte novelas y ganado numerosos premios, entre los que se incluyen The Golden Heart, The Maggie y The National Reader’s Choice en 1996.

Los estupendos dos millones de ejemplares vendidos en España han propiciado que Suma de letras haya publicado, a principio del mes de febrero, dos de las novelas de la autora que, aunque anteriores a El ruiseñor, suponen una auténtica prueba de fuego para la autora y su consolidación en nuestro mercado. Está más que claro que meter cabeza es complicado, pero mantenerse lo es aún más. El baile de las luciérnagas (así como El jardín de invierno) llegan con la misión de alcanzar, a toda costa, o, por lo menos, igualar, a un gran éxito editorial como El ruiseñor.

Sin embargo, mi caso es un tanto particular. En primer lugar, no he leído El ruiseñor. Lo sé, es imperdonable, pero no llegó a llamar demasiado mi atención cuando leí la sinopsis de la contraportada. Para ser honesta, tampoco me cautivó la de El baile de las luciérnagas. La verdad es que tengo una opinión bastante destemplada sobre las grandes amistades. Mi propia experiencia me ha vuelto un poco incrédula al respecto. Aunque tengo amigas y amigos, ¿eh? ¡Que no soy una sociópata!

Supongo que El baile de las luciérnagas es uno de esos libros que llegan a tu vida sin armar jaleo y que te van ganando poco a poco, hasta que caes rendida a sus pies. Tras terminarlo, solo puedo decir que tengo muchísimas ganas de leer El ruiseñor, El jardín de invierno y todo lo que escriba esta buena mujer. Por supuesto, me he vuelto una auténtica defensora de la amistad y tengo una terrible envidia de la que tienen las protagonistas de esta larga, dulce y triste historia.

Pero vayamos por partes…

Muchas cosas son las que me han gustado de El baile de las luciérnagas y muy pocas o ninguna las que no lo han hecho. Como bien habéis podido leer en el resumen, la novela pivota alrededor dos amigas, muy diferentes entre sí, aunque complementarias, y su relación de amistad a lo largo del tiempo.

Me ha encantado como Kristin Hannah decora y ambienta cada una de las décadas (los setenta, los ochenta, los noventa y el cambio de siglo) y las preciosas referencias a las canciones más míticas de cada una de las épocas. Para mi gusto, las chicas son demasiado buenas, ya que no se meten mucho en líos, pero bueno, aún así, sus historias me han parecido reales y honestas. Aunque una de las protagonistas sea periodista de éxito y la otra madre de tres niños y ama de casa, no tienes la sensación de que una de las vidas sea más estimulante o más interesante que la otra. Son tan reales, y Kristin Hannah desarrolla tan bien las personalidades de cada una de las dos amigas, que todo vas más que rodado. La lectura es constante, fluida e intensa.

Sin embargo, posiblemente, lo que más me ha gustado es el grado de emoción que te contagia la novela. Ya lo decía hace ya algunas noches en Twitter:

 

 

Es totalmente cierto. Tras leer unas pocas páginas ya había echado mis primeras lagrimillas, y es que, aunque este libro de Kristin Hannah es un libro triste — de hecho, podría formar parte de nuestra selección 7 libros tristes pero maravillosos — también es muy emotivo en tanto en cuanto pasan cosas muy bonitas y sentidas. Es un gran canto al amor, a la familia y, por supuesto, a la amistad.

¿Qué más os puedo decir? ¿Que me ha encantado? ¿Que por eso le he dado cinco estrellazas? Sé que muchos y muchas os echaréis para atrás porque os he comentado, más arriba, que se trataba de un libro triste. Como os he dicho muchas veces, a estas alturas de la película, donde todo parece cortado con el mismo patrón y donde las novelas se olvidan con la misma facilidad con la que se empieza otra, encontrar una que te remueva por dentro y que te haga Sentir (con mayúscula y en cursiva) es para darse un con un canto en los dientes. Me encanta que una novela me afecte y, si es triste, pues es triste. ¿No nos tragamos, todas las veces que la ponen, El diario de Noa y lloramos como pazguatas? Y no me digáis que es solo por Ryan Gosling, que nos conocemos… ¡Dadle una oportunidad, anda! No os arrepentiréis… Eso sí, comprad kleenex.