Hacía ya un tiempo que sabía que existía un libro llamado Battle Royale, cuya temática era similar a la de Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins, sin embargo, no ha sido hasta hace relativamente poco que me enteré de que el libro de Koushun Takami era anterior a la famosa saga y que, en su momento, las acusaciones de plagio no habían sido ni mucho menos pocas. Aunque Battle Royale se vende como el esperado clásico de culto que inspiró Los Juegos del Hambre, admito que, después de terminarlo, la sensación que tienes es que Collins fue algo más allá de la simple e inocente inspiración… Entre las novelas, las diferencias son bastante menores que las coincidencias y, por desgracia para Suzanne, en la comparación, sale perdiendo por goleada.  ¡Ay, madre mía! ¡¿Cómo es que desconocía la existencia de esta novela?!

La Saga Distritos (a.k.a. Los Juegos del Hambre) pasó por mis manos hace ya bastante tiempo y, en líneas generales, admito que me gustó. Es verdad que, a medida que avanzaba la historia, los libros iban perdiendo fuelle, pero, sin duda, el primero de ellos, como novedad, era una propuesta bien interesante, aunque me pareció una auténtica pena que todo terminara con un libro como Sinsajo. Luego, llegaron las películas, la promoción hasta la extenuación… y, no sé si os pasó también, pero le terminé cogiendo un poco de manía a todo lo relacionado con Katniss Everdeen. Por otra parte, es algo que me suele pasar siempre que grandes sagas son llevadas a la gran pantalla. Un día, tendremos que hablar sobre en qué beneficia una película a un libro, además de en lo que respecta a la cuenta corriente del escritor.

Así que cinco años después de terminar Sinsajo, con el cansancio acumulado de ver constantemente anunciadas las películas en la televisión, empiezo a leer Battle Royale de Koushun Takami, un libro, a primera vista e indudablemente, no tan amable como los de Suzanne Collins. En primer lugar, porque se trata de una obra japonesa. Para mí, personalmente, no supone un gran drama, ya que soy una ardiente admiradora de su cultura, pero sí es cierto que hay inexplicables prejuicios hacia todo lo japonés, sobre todo si no habla de samurais y geishas.

¿Qué queréis que os diga? Pocas cosas han caído en mis manos, provenientes del país nipón, que no han llegado a gustarme. ¡Y no me considero particularmente friki! En cambió, sé reconocer cuando algo vale la pena por encima de prejuicios y modas raras, y, desde luego, Battle Royale vale; vale muchísimo. Así que, si como yo, disfrutaste de lo lindo con Los juegos del Hambre, no por los rollos romanticones que se traía la prota con aquellos dos chicos, sino por lo implacable del propio juego, estoy más que segura de que, cuando leas Battle Royale, te olvidarás al instante de los libros de Suzanne Collins y empezarás a recomendarlo a diestro y siniestro. Es más, empezarás a ver Los Juegos del Hambre como una versión infantilizada, vacía y desvaída de Battle Royale… ¡Hazme caso!

Koushun Tatami comienza este auténtico LIBRAZO con una dedicatoria que es una verdadera declaración de intenciones:

Dedico este libro a todos los que amo. Aunque no les guste.

¿Qué os parece? ¿A que empieza fuerte? Y es que es así. Battle Royale puede encantarte o espeluznarte. Difícilmente, defraudarte…

Aunque el libro de Koushun Takami puede englobarse dentro de literatura juvenil — al fin y al cabo sus protagonistas tienen apenas quince años — parece que fuera el hermano mayor de cualquier libro de Suzanne Collins. Qué digo hermano mayor; padre, abuelo, tatarabuelo… Los supera en todos los aspectos. Al igual que en la famosa saga — alarmantemente igual —, en Battle Royale un grupo de chavales son dejados a su suerte — en este caso, en una isla — con el único propósito de matarse entre ellos hasta que solo quede uno. En el caso de Battle Royale, el asunto es más duro todavía, ya que todos los chicos pertenecen al mismo instituto y a la misma clase, por lo que algunos se conocen desde hace mucho tiempo y, entre ellos, hay establecidos, de antemano, nexos de cariño, odio y prejuicios de todo tipo que, como comprenderéis, no solo condicionan la lucha sino que añade una nueva dimensión muy interesante.

En este sentido, Battle Royale es más triste, más cruel, a pesar de que, al mismo tiempo, es más dulce, más íntimo, y más real. Sí, todo es más despiadado y más absurdo, a veces, pero, del mismo modo, también es todo más emotivo. Este grado de intimidad que se establece entre el lector y los personajes se debe a que, a diferencia de los libros de Suzanne Collins, en Battle Royale existen diferentes narradores, por lo que la experiencia del juego se vive desde muchos puntos de vista, con enfoques totalmente diferentes, algunos aberrantes, otros absurdos.  En cualquier caso, el cambio de enfoque también ayuda a comprender mejor a los personajes, a hacerlos más redondos y accesibles al lector. Los entiendes, los vives, los temes y los sufres. Experiencia 3D, asegurada.

En definitiva, una maravilla de libro. Como aviso a navegantes, os diré que es normal que al principio os cueste un poco arrancar. No os asustéis porque aparezcan, de repente, miles de nombres japoneses, todos ellos muy parecidos. Al final, le coges el tranquillo y terminas identificando a cada uno de los personajes. Tenéis que dejaros llevar, aceptar la lectura sin prejuicios, y disfrutar.

Battle Royale es un libro duro e implacable, pero que te da grandes lecciones de vida. - . Como muestra este pasaje:

Ahora lo que tenemos es una nación podrida. Si no puedes soportarlo, lo más inteligente que puedes hacer es largarte y buscar otro lugar. Hay modos de escapar de este país. Así puedes evitar esta pestilencia. Puede que eches de menos tu hogar de vez en cuando, pero la vida lejos de aquí sería maravillosa… Pero yo no voy a hacer eso.

Aunque pensábamos que lo habíamos visto todo, la novela de Koushun Takami supone otra vuelta de tuerca al género de la supervivencia. Sin duda, una vuelta más íntima y real a la psique humana y al comportamiento de las personas en circunstancias de estrés. No es un macabro y simplón juego donde unos pierden o ganan, como el caso de Los Juegos del Hambre, es una auténtico experimento social donde debes elegir entre ser víctima o verdugo. En fin, una pasada.

Os recomiendo encarecidamente que lo leáis. No os arrepentiréis. ¡Es un must! Y, por supuesto, un Libro que engancha mogollón.