




Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de treinta y tres años de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde nació y pasó su infancia. Quiere vivir allí lo que le queda de su «ridícula vida». Hasta que enfermó era un próspero vendedor de seguros; ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir El libro de las locuras de los hombres. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre, y hasta algunas de las historias -caprichosas, disparatadas, verdaderas locuras- de personas que recuerda… El Auster más espléndido, donde los esfuerzos de la escritura se convierten en una prosa maravillosamente fluida. Y todo el libro es una poderosa meditación sobre la felicidad, y los años que nos acorralan.
Hace mucho tiempo que no escribo, lo reconozco, y eso no está del todo bien. No es que haya pensando cerrar este modesto blog y tirar la toalla (tal y como tengo contemplada la utilidad del mismo, creo que no llegaré a cerrarlo nunca) sino que, sinceramente, y aunque no esté muy orgullosa, últimamente, no leo demasiado. No es que esté corta de material. Es una mezcla entre falta de tiempo y no encontrar el libro adecuado. Por ejemplo, he podido leer el comienzo de este libro una decena de veces. No conseguía avanzar. Muchas veces, esto de leer libros es como cuando te bañas en el mar. Al principio, las olas complican un tanto la tarea, pero una vez que has pasado los primeros escollos, todo va como la seda. “Brooklyn Follies” fue leído en menos de 48 horas (una vez pasada la gran barrera de coral, claro!)
Supongo que os habréis hecho a la idea de que, si, al fin y al cabo, he tardado tan poco tiempo en leerlo, será porque me ha gustado muchísimo. Es cierto. Me enamoré de Paul Auster con el “Palacio de la Luna“. Fue como un flechazo, me llegó directamente al corazón. Supuse que si cualquiera de sus libros era la décima parte de bueno que aquel, mi relación con el señor Auster podría llegar incluso al matrimonio. No obstante, me di constantemente contra un muro en forma de libro de bolsillo llamado “La Trilogía de Nueva York” que, por más que lo intento, no se deja leer más que las primeras páginas. Aún así, no perdí la esperanza con Auster y, de nuevo, le di un pequeño voto de confianza. Compré “Brooklyn Folleis” y “Leviathan“. Y, aquí estamos, comentando el primero, después de una muy muy agradable lectura.
Lo que más me gusta de Auster, o por lo menos de los libros que he leído de él, es, sin duda, la originalidad y creatividad de sus historias. Sus obras son eminentemente neoyorquinas (jazz, lluvia, cafe, whisky…) y, para disfrute de la que escribe, nunca sabes en qué va a terminar. Es como “Abierto hasta el amanecer“, la película de Robert Rodríguez: lo que comienza con un secuestro medianamente normal, termina en un bar de carretera repleto de vampiros sedientos de sangre. Desquiciante, ¿verdad?, pues los libros de Auster me resultan igual, pero sin la sangre y ni vampiros. Si, en un principio, la obra parece que trata de algo, unas hojas más adelante, trata de otra cosa y, más adelante, de otra diferente. Magistralmente, todo queda genial, en su conjunto.
Los personajes son maravillosos. En concreto, los de este libro, son gente normal, perdedores la mayoría, pero no por ello menos interesantes y espectaculares en su sencillez. Son pocos pero, sin duda, bien escogidos y tratados. “Brooklyn Follies” habla sobre las segundas oportunidades, sobre la capacidad de perdón y de redimirse. En un principio, los personajes están atormentados por sus circunstancias pasadas o actuales, viven en su particular infierno en el que, desesperanzados, no ven modo alguno de salir. A medida que avanza el libro todo va cambiando y aunque resulte extraño que todo deje un maravilloso sabor de boca (ya que en la vida real nunca todo sale bien), es una sensación tan agradable, en los tiempos en que vivimos, conocer historias tan esperanzadoras que directamente piensas: “¡¿Por qué no puede suceder?!”
En definitiva, es una lectura muy recomendable: fácil de leer, positiva, entretenida, triste a veces, chispeante otras. Toda una experiencia!







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¿Qué? ¿Pensabas que me h abía olvidado de uno de mis rincones favoritos de la red? Pues no!!!! Y aquí que estoy de nuevo, ya veo que has dado un nuevo diseño al blog, me gustaba más el anterior, pero bueno…. se admiten cambios que para algo es tu casa.
A ver!!! Leí El Libro de las ilusiones de Auster (creo qrecordar que se llamaba así) y quiero pensar que no estaba preparado aún para Auster, es más, no estaba preparado. Hoy leer tu crónica me ha dejado con unas ganas terribles de leermelo, de tenerlo entre las manos y saborearlo, aunque si hay algo que no me gusta de los libros de Auster son sus ediciones, que me parecen horribles en sus portadas, pero imagino que tiene tal legión de seguidores que poco importa.
Lllevo un tiempo de cambios, a la hora de leer, digamos que los best sellers misteriosos los estoy haciendo a un lado y estoy buscando otra serie de cosas, historias que ahonden más emociones que en la acción, por eso imagino que este me gustará.
Si te das una vuelta por mi blog, también verás que va cambiando mi forma de escribr, aunque el último relato no es lo mejor que he hecho ni de lejos, pero bueno… está ahí.
Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de los libros, y las ganas de leer, pero yo creo simplemente que es que vamos cambiando y nuestros gustos van avanzando. como siempre tengo unos 30 libros mirándome esperando ser el elégido (y alguno lleva años), y nunca sé cuando me los leeré, será lo próximo la tercera de Connolly? Será la tercera de GGRM? Será Murakami? Será un Best seller de misterio? Una novela negra sueca? Eso es algo que nunca lo sabré, pero que es parte del encanto, estar ahí, esperando al momento de coger un libro para ver qué me apetece.
Ahora mismo estoy con La Bastarda de Estambul, y es pronto para enjuiciarla, pero azcabo de leerme dos libros que te recomiendo: el primero es LA Calle de Los Sueños, de Luca di Fulvio. No te dejes engañar por el título, en plan happy, hay putas, violadores, asesinos, porno, miseria, riqueza… y todo eso está en las primeras 100 páginas de 700 estupendas.
El segundo es algo así como el Kilimanjaro, Saber Perder de David Trueba, una obra total y absolutamente narrativa, pero absolutamente…. no hay un puñetero diálogo como entendemos los diálogos, es narrar y narrar, y por momentos esmocionalmente cruel, pero ahí está la gracia, te remueve cosas, o por lo menos conmigo lo hizo.
Si por si algún motivo te llama una obra llamada Angelology, pasa de largo, es un truño sideral.
Y eso basicamente, es mi chapita de hoy.
Un beso belleza!!!
Hola Reparito!!!
¿Cómo estás??? Gracias por pasarte!!! Se agradece un comentario cuerdo entre los que últimamente estoy recibiendo: de esos que matan por una novela o autor jeje.
Te recomiendo mucho este libro. Pero, si realmente, quieres leer algo de Auster yo te consejaría que empezaras por el “Palacio de la luna”. A mí me resultó una lectura muy muy adictiva
Es verdad lo que dices de las portadas. Hace ya tiempo que paso un poco de eso. ¿Qué hubiera sido de nosotros si nos hubiéramos guiado por las portadas de “Millenium”? ¡Jamás sabríamos quien es Lisbert Salander!
Yo ahora estoy con otro libro de Auster, “Leviathan” y me está gustando. Por lo menos lo leo a buen ritmo. Ya te contaré en mi próxima reseña. Por cierto, me apunto el libro de “La Calle de los sueños”, le he estado echando un vistazo y tiene buena pinta.
Un beso!!
Uno de esos libros que empieza dejándote algo indiferente y poco a poco te atrapa.
Un saludo.